Gottfried Benn

Gottfried Benn

Fotografía | © Klett-Cotta


Gottfried Benn | Brandenburgo, 1886-Berlín, 1956| Toda su vida un enemigo del positivismo y de la fe ciega en la ciencia y el progreso, pero su oposición no fue producto de una cuestión ideológica, sino de una experiencia más honda que subyace en toda su obra, obsesiva y monotemática como pocas. Tanto en prosa como en verso, o al frente como en la retaguardia —como escribió el propio autor—, Benn difuminó las fronteras de los géneros y en su lugar erigió una obra que se yergue, aún hoy, con enorme solidez y actualidad. En ambos mundos escriturales Benn supo crear un mundo hecho de pala-bras que no pocos alemanes se saben de memoria y recitan placenteramente. Su obra poética se caracteri-zó por una monotematicidad casi obsesiva sobre la crea-ción de la obra de arte y el destino de ésta, así como múl-tiples referencias a la mitología griega. Pero este mundo griego de Benn no es como el de Hölderlin, tierra de promisión de una edad de oro. Su Grecia está despoblada y no hay señal de redención alguna. En sus ensayos, Benn hace uso de referencias inusuales, dando rienda suelta a su imaginación que sabía cómo elegir y fusionar elementos y atmósferas de muy diverso origen en una sola expresión, que nunca tuvo por objeto referirse al mundo de los escritores, sino al de la creación. Allí es donde está el punto que enlaza su reflexión creativa con su obra poética, y es en ese punto de encuentro donde Benn es capaz de hablarnos de lo trascendente, en vez de distraerse con lo contingente.